Viernes noche, el bullicio inunda las calles. Aun hace calor en las noches valencianas y las estrechas callejuelas del barrio del Carmen se llenan de gente, de personas muy diferentes entre si, pero todas juntas en ese mismo instante y lugar, libres por un momento.
El olor a comida llena todos los rincones, huele a carne asada, a gambas a la plancha, a curry y a cous-cous. También se percibe el perfume de las gentes que deambulan sin rumbo fijo. Los locales se llenan de mesas con parejas, con amigos, con familias. Se escuchan risas, muchas risas, y palabras animadas y cariñosas en diferentes idiomas.
Poco a poco la gente termina sus cenas y los bares y restaurantes se vacían al mismo ritmo que se llenan los locales de copas, y sobretodo las terrazas, que son las que triunfan en esta época del año.
De pronto una lluvia intensa azota la ciudad con fuerza y poco a poco las calles quedan vacías, ya no se escuchan voces ni risas solo la lluvia que cae y corre por el suelo gris. Cada una de las personas que compartieron un momento de sus vidas en este lugar vuelven a su realidad, lejos del barrio. Mañana será sábado y otra vez el bullicio volverá.
Fina disección de un viernes de copas por el Carmen... Muy bueno Rosana!!!
ResponderEliminarGracias, lo pasamos bien por el Carmen y eso merecia una entrada!! jajaja!
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