jueves, 25 de noviembre de 2010

Hace frío...solo puedo pensar

Aun no son las siete y ya es noche cerrada. Hace frío en casa pero no tengo ganas de encender el fuego. Pienso en él, en un fuego resplandeciente, en el placer que me daría sentarme a su lado y calentar mis frías manos. En mi mente se forma una imagen nítida, casi puedo hasta olerlo.

Me encanta la sensación de poder retener los aromas en mi mente, de reproducirlos en mi imaginación cuando me apetece. ¿En que otro olor podría pensar?

….

En el olor de las castañas, asadas en el fuego vivo que aun permanece en mi subconsciente. Tengo hambre. Me comería una docena de castañas.

Pero sigo en el sofá, inmóvil, sin fuego, sin castañas. Me pregunto en que pensaría otra persona que estuviera aquí mismo, en el mismo lugar, en el mismo momento. Seguramente no pensaría en lo mismo que yo. Y si lo hiciera no lo haría de la misma forma.

¿Cómo vera el mundo otra persona? Seguro que diferente a como lo veo yo. Me gustaría poder estar en la mente de otra persona y ver como lo interpreta. Pienso si existe un mundo como tal, o si en cambio cada uno forma una imagen diferente de una misma realidad. Vivimos de interpretaciones, de nuestras propias interpretaciones o de las de otros, nos basamos en modelos, en teorías, en ideas… ¿Cuánto hay de realidad en el mundo?

jueves, 11 de noviembre de 2010

Noviembre

Martes por la tarde, el viento azota con fuerza. Miro al cielo. Las nubes grises y azuladas se mueven deprisa. Noviembre ha llegado, y con él también se ha presentado el primer temporal de poniente.

El viento frío y seco recorre las calles con fuerza y da forma a los árboles que, marcados de por vida, presentan una forma irregular con sus ramas inclinadas hacia el este.

Las hojas se acumulan en los rincones; poco a poco y ayudadas por la ventisca van abandonando a los árboles. Pronto las ramas se erguirán desnudas, vacías de vestimenta y el color de los campos cambiará.

Me asomo a la ventana pero no escucho a los pájaros, ni el zumbido de las abejas, ni las voces de los niños que salen del colegio. Solo el sonido del viento. Se oye como golpea las puertas y como silba entre las montañas cercanas y entre los campos. Cierro la ventana y se sigue escuchando su rumor pero mas lejano, el vidrio ahora nos separa y él lo empuja con fuerza como queriendo llegar hasta mi.

Empiezan a caer algunas gotas que son transportadas por el viento y que tímidamente mojan el suelo. Son las seis de la tarde y empieza a anochecer, otro día mas se desvanece, corro la cortina. Hasta mañana.