sábado, 23 de abril de 2011

El extranjero

Poco de mis primeros años recordaba, como alguien cualquiera, que de sus primeros pasos solo recuerda lo que le cuentan. A mi poco me contaron pero tampoco me preocupaba lo que en mi tierna infancia me sucediera. Así pasaron los años sin pensar en eso apenas hasta que un día desgraciado lo que no quería saber me cantaron.

Resultó que yo no era quién creía ser, traído de tierras lejanas, no nací en lo que yo consideraba mi casa. Con el corazón en un puño y el alma deshilvanada, días sombríos pasé, ¿Por qué tenia que ser yo un inmigrante?

Pero el paso del tiempo le dio a mi alma una nueva dimensión, quizá peor que la que tenía. Un alma vacía quedó, ausente, sin vida. Peores momentos no he pasado aun, puesto que ¿no es peor la falta de sentimientos que la tristeza?

De este hoyo salí, no se me asusten. Aunque malos recuerdos tengo, estos momentos sirvieron para poder pensar sin el estorbo de las emociones, en soledad durante largos ratos.

De esta manera concluí que, aun habiendo nacido lejos, solo una tierra conocía, y que tan mía era como de ellos. Jamás seria un extranjero aunque lejos de mi hogar estuviera. Sí, australiano era, pero hispano de corazón por tanto me quedaré en estas tierras. Alzando mis ramas al sol como un eucalipto cualquiera.

lunes, 31 de enero de 2011

Enero

Enero, mes de frío y de hielo… Como cada año, ha transcurrido lento y pesado. Las calles vacías, huelen a leña que arde en las chimeneas. El invernal viento del norte enfría mi cara y mis manos y empiezo a sentir el dolor en mi nariz y orejas. No obstante, me gusta notar este gélido viento recorrer todo mi cuerpo.

Las calles, en la madrugada, amanecen heladas, así como las hierbas y los naranjos, deseosos de que la luz del día vuelva a calentar sus hojas. La humedad del campo, y las acequias se tornan de hielo cristal. Es difícil andar por las calles heladas sin evitar resbalarse. Un perrito se desliza en el hielo y cae, luego le ladra al suelo, muy enojado, como si fuese el culpable de tal maldad.

Pero poco a poco enero termina y los días, auque fríos se hacen mas largos. Ya no anochece tan temprano y vamos pensando ya en la primavera que pronto llegará por estas tierras. Los almendros han florecido, valientes, luchando contra el frío. Siempre son los primeros en anunciar que cuando termina enero ya nos queda menos de invierno.

Febrero, marzo…el tiempo pasa pronto. Y de nuevo llegara otra vez el temido pero al mismo tiempo adorable enero.


jueves, 25 de noviembre de 2010

Hace frío...solo puedo pensar

Aun no son las siete y ya es noche cerrada. Hace frío en casa pero no tengo ganas de encender el fuego. Pienso en él, en un fuego resplandeciente, en el placer que me daría sentarme a su lado y calentar mis frías manos. En mi mente se forma una imagen nítida, casi puedo hasta olerlo.

Me encanta la sensación de poder retener los aromas en mi mente, de reproducirlos en mi imaginación cuando me apetece. ¿En que otro olor podría pensar?

….

En el olor de las castañas, asadas en el fuego vivo que aun permanece en mi subconsciente. Tengo hambre. Me comería una docena de castañas.

Pero sigo en el sofá, inmóvil, sin fuego, sin castañas. Me pregunto en que pensaría otra persona que estuviera aquí mismo, en el mismo lugar, en el mismo momento. Seguramente no pensaría en lo mismo que yo. Y si lo hiciera no lo haría de la misma forma.

¿Cómo vera el mundo otra persona? Seguro que diferente a como lo veo yo. Me gustaría poder estar en la mente de otra persona y ver como lo interpreta. Pienso si existe un mundo como tal, o si en cambio cada uno forma una imagen diferente de una misma realidad. Vivimos de interpretaciones, de nuestras propias interpretaciones o de las de otros, nos basamos en modelos, en teorías, en ideas… ¿Cuánto hay de realidad en el mundo?

jueves, 11 de noviembre de 2010

Noviembre

Martes por la tarde, el viento azota con fuerza. Miro al cielo. Las nubes grises y azuladas se mueven deprisa. Noviembre ha llegado, y con él también se ha presentado el primer temporal de poniente.

El viento frío y seco recorre las calles con fuerza y da forma a los árboles que, marcados de por vida, presentan una forma irregular con sus ramas inclinadas hacia el este.

Las hojas se acumulan en los rincones; poco a poco y ayudadas por la ventisca van abandonando a los árboles. Pronto las ramas se erguirán desnudas, vacías de vestimenta y el color de los campos cambiará.

Me asomo a la ventana pero no escucho a los pájaros, ni el zumbido de las abejas, ni las voces de los niños que salen del colegio. Solo el sonido del viento. Se oye como golpea las puertas y como silba entre las montañas cercanas y entre los campos. Cierro la ventana y se sigue escuchando su rumor pero mas lejano, el vidrio ahora nos separa y él lo empuja con fuerza como queriendo llegar hasta mi.

Empiezan a caer algunas gotas que son transportadas por el viento y que tímidamente mojan el suelo. Son las seis de la tarde y empieza a anochecer, otro día mas se desvanece, corro la cortina. Hasta mañana.

martes, 5 de octubre de 2010

Para ti...

El día que le conocí me cautivó al instante. Le miré fijamente y supe que era especial. Aunque en ese momento pensé que jamás estaríamos juntos, que el nunca podría estar a mi lado. Así que me fui y le deje allí.

Conocí a otros pero en mi mente permanecía su recuerdo imborrable. Ninguno me producía las mismas sensaciones que él. Ninguno era tan especial. No sabía que hacer ni que pensar, así que un día volví a verle.

Me fascinaba, era la segunda vez que nos veíamos y no quería apartarme de su lado. En ese momento lo ví todo claro, era el elegido, solo le querría a él.

Pronto estuvimos muy unidos. Al principio tenia un poco de miedo, no nos conocíamos aun y no había mucha confianza. Pero poco a poco la confianza fue creciendo. Día a día y noche a noche nos íbamos conociendo más.

Ahora puedo decir que me ha visto llorar, secar mis lagrimas, sonreír, ilusionarme, sonrojarme, enfadarme, gritar, cantar…. Ha estado siempre cuando le he necesitado, cada mañana, cada tarde. Hemos ido juntos a todos lados. Siempre que estaba triste él estaba ahí, siempre que estaba contenta también.

Después de un año y medio juntos y muchos kilómetros a nuestras espaldas, me alegro de haberle elegido. Aunque nunca nada es eterno, para mi, mi coche siempre será especial…

martes, 21 de septiembre de 2010

Salir de copas

Viernes noche, el bullicio inunda las calles. Aun hace calor en las noches valencianas y las estrechas callejuelas del barrio del Carmen se llenan de gente, de personas muy diferentes entre si, pero todas juntas en ese mismo instante y lugar, libres por un momento.

El olor a comida llena todos los rincones, huele a carne asada, a gambas a la plancha, a curry y a cous-cous. También se percibe el perfume de las gentes que deambulan sin rumbo fijo. Los locales se llenan de mesas con parejas, con amigos, con familias. Se escuchan risas, muchas risas, y palabras animadas y cariñosas en diferentes idiomas.

Poco a poco la gente termina sus cenas y los bares y restaurantes se vacían al mismo ritmo que se llenan los locales de copas, y sobretodo las terrazas, que son las que triunfan en esta época del año.

De pronto una lluvia intensa azota la ciudad con fuerza y poco a poco las calles quedan vacías, ya no se escuchan voces ni risas solo la lluvia que cae y corre por el suelo gris. Cada una de las personas que compartieron un momento de sus vidas en este lugar vuelven a su realidad, lejos del barrio. Mañana será sábado y otra vez el bullicio volverá.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Septiembre

El viento de la tarde roza mis mejillas y acaricia mi pelo, aun cálido pero menos húmedo y un poco más intenso que hace unas semanas. En él se transportan miles de olores familiares. El aroma de las hierbas secas, pidiendo ya las lluvias otoñales, se mezcla con el dulce olor de las algarrobas que se almacenan en los secaderos. Hoy, con el viento de levante, llega también la intensa fragancia del arroz que espera su segado.

Las hojas de los melocotoneros y de las viñas se vuelven de un verde más intenso y algunas de ellas empiezan a amarillear tímidamente como si aun no quisieran despedirse del verano. Las uvas maduradas bajo el fuerte sol veraniego lucen colores brillantes, morados y amarillos que adornan el paisaje.

Con las primeras lluvias las hormigas aladas inundarán las calles y los campos, con la esperanza de fundar una nueva colonia. Quizás muchas de ellas sean la última cena de las golondrinas, antes de su regreso a tierras africanas.

Con la puesta de sol las tenues nubes que flotan en el horizonte se enrojecen y otro día acaba. En este lugar y momento…hasta el año que viene.